Templo del sol en Teotihuacán

La próxima vez subiré hasta la explanada para contemplar una vista que intuyo espectacular.

Esta vez, el calor y mi cobardía pudieron más que mi sincera e imperante voluntad de trepar hasta el final.

Lo que vi de México en Teotihuacán y el Museo Antropológico hace que hasta ahora no pueda dormir soñando con los dioses de la muerte, de la danza y , principalmente, con la gigantesca serpiente emplumada.

El apuesto Chacmol meditando si valdrá la pena interceder por los hombres ante los dioses…

«Slowly Goes the Night»

Después de "Milonga del ángel" de Piazzolla, esta es una de esas canciones que, cual batallón de dagas filudísimas, rasgan y rasgan hasta dejarnos el alma totalmente agujereada.

Escrito frente a un muro

como la hiedra que vi hoy, trepada a lo largo de un muro, dejando libre el espacio de la puerta, así, yo voy avanzando y petrificándome en cada parte de ti, excepto la que le has reservado a la persona que amas. mis ramas atentas, recelosas, solo bordean tímidamente las orillas de aquel centro que me niegas.

desde aquí arriba, la vista es desoladora. si me permitieras llenar los escalones que conducen a tus entrañas, los rociaría de flores imaginarias, de frutas exóticas, de alfombras hechas de carne de pétalo, de espejos abocados solo a reflejar tu imagen.

Días de la semana

Domingo: sobre vacío que da la impresión de albergar la carta más ansiada.

Lunes: el cuerpo divaga con una conmovedora resignación.

Martes: los pensamientos son agujeros envenenados de olvidos y recuerdos.

Miércoles: los ojos son cometas que huyen de sí mismos y reniegan de su fuego y velocidad.

Jueves: la ansiedad raspa los residuos de una antigua creatividad.

Viernes: mano con espasmos epilépticos al lado del teléfono.

Sábado: el rostro amado trepa con sigilo por los muros altísimos que circundan la ciudad de pasiones destartaladas.

De cobardías y permutaciones

Hoy me ocurrió algo totalmente inesperado. Al subir al tren 1, me topé con Rufus Wainwright. Él se sentó en el asiento del frente. Lucía como una estrella ofuscada en medio de un lodazal. Mientras lo miraba a escondidas e iba escuchando «Bitches brew» de Miles Davis, me percaté de que Rufus llevaba un polo del Quijote!! Esto me animó a tomar valor y atajarlo, pero, después de imaginar y carburar una miríada de posibilidades de acercamiento, llegó el paradero de la calle 86, él se paró y se hizo humo.

Mientras el vagón emprendía su carrera, yo me preguntaba: por qué dejaste pasar la oportunidad de decirle algo original acerca de su música o de su voz? o, al menos hacer un comentario de su polo pintoresco? o, ya, por último, por qué no sacaste «Las novelas ejemplares» de Cervantes que tenías en l bolso a ver si picabas su curiosidad? Tantas posibilidades sin solución…no sé por qué esta historia mínima me transporta a la secundaria,  cuando mi profe de matemáticas trataba de que me entraran las permutaciones y yo siempre me perdía en medio de las bolas verdes, rojas y negras, como hoy entre un cúmulo de interrogantes.