3 poemas en Pomona Valley Review 9

Dear friends:

I am pleased to announce that three of my poems have been published in Pomona Valley Review 9 and that for the first time, I will be able to share my work with the English audience as well since they have been published in that language. Thanks so much to my beloved James J. Shay III and my dear friend Bruno Soria for your generosity in taking the time to work with me in the translation of my work from the Spanish to English. Hopefully soon, with some help, I can publish my third poetry book in a bilingual edition. Enjoy! Here is the link:

http://pomonavalleyreview.com/currentissue.php

bajo el agua
nada
solo mi cuerpo
en unos segundos
flotando
con la luz del sol
ciñendo
mi sustancia roída y descompuesta

bajo el agua
la música albergada
en mis oídos
drenando
cardúmenes óseos de peces lejanamente vivaces

bajo el agua
la noche
entrando limpia
por cada uno de mis poros

y yo,
navegando,
hacia el fondo de los fondos
fosilizado,
temblando
como una estrella siniestra

Lena Retamoso

En conmemoración de los dos años de las exequias de mi padre.

En vida, a mi papá siempre le gustó cantar, tocar la guitarra, contar chistes y también recitar poemas. No sé en qué circunstancias aprendió este poema en quechua. Solo puedo dar testimonio de que en los momentos en los que se sintió feliz, este poema lo acompañaba. Por eso, cuando estuvo enfermo, decidí grabar su voz, para poder robarle un recuerdo tangible al tiempo. Esta grabación fue hecha el 9 de junio, justo una semana antes de su fallecimiento.
El 24 de junio del 2012 lo enterramos en Lima, en el cementerio Parque del Recuerdo, y como mañana se cumplen ya dos años de sus exequias, preparé este breve video para que los interesados también pudieran disfrutar de la calidez de su voz mientras recita ese hermoso poema. El terrible cáncer de páncreas nos arrebató a este ser tan querido, pero lo que nunca podrá llevarse la enfermedad es el sabor de su existencia genuina. Gracias por vivir, papá, y por estampar en el corazón de los que te conocimos, instantes como estos, de inagotable belleza.

Carta póstuma a mi padre

Carta póstuma a mi padre:

Acompañada de tu voz, amada por tu presencia sonora, nada más quiero. De pronto, todo me basta y me es suficiente. Imaginarte solo, terriblemente apartado de tus seres queridos, sentado frente a una de las tantas grabadoras que solías poseer y leyendo poemas de Pessoa y míos me llena el pecho de húmeda tristeza. La música con la que acompañas los poemas se presenta ante mí como el cuadro donde segundo a segundo se van hilando los mejores momentos de mi vida a tu lado.

Gracias a ti, el huayno es una lágrima longeva e inmensa que me contiene. Espero en vida haberte dado todo el amor que había en mí para ofrecer y que así lo hayas sentido. Desde ya te digo que moriré pronunciando el dulce sabor de tu nombre. Y si a la nada he de volver, ahora ésta va moldeada por la anchura del espacio de tu abrazo.

Fuiste un artista que jamás renunció al sueño de habitar este mundo mediocre y hostil de manera absolutamente genuina. Ahora puedo decirte sin la menor duda que fuiste un cantante y guitarrista de primer orden. También un maestro de la sensibilidad. La delicadeza de tu voz al leer “Tabaquería” de Pessoa y sus otros poemas no tiene comparación. Atesoraré estas cintas hasta el último día de mi vida.

Le diste tanto a tu familia que aún después de haber partido tu ausencia es presencia continua. Por favor, visítame, quiero encontrarte en mis sueños, abrázame nuevamente y cántame como lo hacías cuando era niña. Somos tan parecidos que si la reencarnación existiera seríamos labios inseparables de una misma boca. Ningún hombre tendrá tu humildísima elegancia, tu olor, tu manera tan sencilla de ayudarme y comprenderme. Una pérdida como la tuya justifica la demora de un sol, cabizbajo de no verte ya más marchando en su horizonte.

Quiero creer que tu soledad no siempre fue tan dura por el bien de mi propia consciencia, de lo contrario enloquecería con mucha facilidad. Tu voz será escuchada por gente muy especial y a través de estas cintas, que algún día saldrán a la luz, entrarás silenciosamente en el alma de quienes como tú van por la vida sin respuestas definitivas, compartiendo de la forma más hermosa su vasto pesar.

El proyecto de mezclar mis poemas con la música que te encantaba es el mejor homenaje que alguien me haya hecho en esta vida. Tu partida fue tan rápida, tan cruel y tortuosa que yo tuve que morir antes para poderte ayudar a cruzar a ese otro lado, al reino de lo desconocido e incierto. Te vi abrir los ojos segundos antes de irte para siempre y no hay negrura que se compare a la oscura intensidad con que tus ojos se aferraban, desesperadamente, al último resquicio de tiempo y de luz. Tu mirada se hundió en la mía como agua tranquila, despidiéndose de a pocos hasta por fin desaparecer. Anticipándote a esto, tal vez, lo último que escribiste, cuando ya no podías hablar por la dosis de cedantes, encierre el significado más profundo de tu inevitable partida: “Cuando llegue el final, yo…”

En uno de los versos de Pessoa que tan bien leíste dice que quien en vida nunca supo cómo satisfacer del todo su inmensa necesidad de afecto, muere, porque sólo convertido en “esfinge” podrá ser amado eternamente. Pues cada día, eres para mí esa esfinge invisible a quien espero darle tanto calor humano o más del que incansablemente me nació brindarte en vida.

Gracias, papá, por existir y haber sido exactamente como fuiste hasta el final. Fuiste y seguirás siendo la persona a la que he admirado y amado más en este mundo. Nunca podré agradecerle a James lo suficiente por haber puesto hoy en mis manos este equipo musical que lee casetes. Si no hubiera sido por este impulso suyo y también por su gran pasión por la música, este encuentro con tu voz, tu pasión, tus alegrías y penas, tal vez habría tardado más en acontecer o no habría sucedido nunca.

Por ti me hice poeta, porque nadie como tú me enseñó a amar con ojos sumamente inocentes la naturaleza, el hombre, y las cosas que lo rodean. Te mando el fuego contenido en cada palabra escogida en cada una de tus lecturas, para que que alumbres con éste cualquier opacidad en tu sepultura; y, a su vez, te abrigue cuando tus huesos se enfríen. Pasajero en trance siempre serás, y cuando descanses lo harás en la copa del árbol más alto.

Aquí tienes mi recuerdo y mi vida,

Lena (tu hija que hoy debido a tu voz resucitó de entre los vivos)

Nueva York, 20 de marzo de 2013


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a la sombra del goce

el que se masturba solo piensa en calmar un deseo físico que ronda como una sed en una boca sin límites

mientras el acto “ominoso” se lleva a cabo, uno cierra los ojos y siente que los músculos convergen en un centro imposible de ser palpado

en la garganta

una ronda de crines y pasos

las manos

oscuros peces muertos

el olor dulce

y silencioso de una ho

ja sobre un lecho negro

                                                (descanso)

un cigarrillo inhala tibiamente el residuo de un aroma forjado a solas