En conmemoración de los dos años de las exequias de mi padre.

En vida, a mi papá siempre le gustó cantar, tocar la guitarra, contar chistes y también recitar poemas. No sé en qué circunstancias aprendió este poema en quechua. Solo puedo dar testimonio de que en los momentos en los que se sintió feliz, este poema lo acompañaba. Por eso, cuando estuvo enfermo, decidí grabar su voz, para poder robarle un recuerdo tangible al tiempo. Esta grabación fue hecha el 9 de junio, justo una semana antes de su fallecimiento.
El 24 de junio del 2012 lo enterramos en Lima, en el cementerio Parque del Recuerdo, y como mañana se cumplen ya dos años de sus exequias, preparé este breve video para que los interesados también pudieran disfrutar de la calidez de su voz mientras recita ese hermoso poema. El terrible cáncer de páncreas nos arrebató a este ser tan querido, pero lo que nunca podrá llevarse la enfermedad es el sabor de su existencia genuina. Gracias por vivir, papá, y por estampar en el corazón de los que te conocimos, instantes como estos, de inagotable belleza.

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Carta póstuma a mi padre

Carta póstuma a mi padre:

Acompañada de tu voz, amada por tu presencia sonora, nada más quiero. De pronto, todo me basta y me es suficiente. Imaginarte solo, terriblemente apartado de tus seres queridos, sentado frente a una de las tantas grabadoras que solías poseer y leyendo poemas de Pessoa y míos me llena el pecho de húmeda tristeza. La música con la que acompañas los poemas se presenta ante mí como el cuadro donde segundo a segundo se van hilando los mejores momentos de mi vida a tu lado.

Gracias a ti, el huayno es una lágrima longeva e inmensa que me contiene. Espero en vida haberte dado todo el amor que había en mí para ofrecer y que así lo hayas sentido. Desde ya te digo que moriré pronunciando el dulce sabor de tu nombre. Y si a la nada he de volver, ahora ésta va moldeada por la anchura del espacio de tu abrazo.

Fuiste un artista que jamás renunció al sueño de habitar este mundo mediocre y hostil de manera absolutamente genuina. Ahora puedo decirte sin la menor duda que fuiste un cantante y guitarrista de primer orden. También un maestro de la sensibilidad. La delicadeza de tu voz al leer “Tabaquería” de Pessoa y sus otros poemas no tiene comparación. Atesoraré estas cintas hasta el último día de mi vida.

Le diste tanto a tu familia que aún después de haber partido tu ausencia es presencia continua. Por favor, visítame, quiero encontrarte en mis sueños, abrázame nuevamente y cántame como lo hacías cuando era niña. Somos tan parecidos que si la reencarnación existiera seríamos labios inseparables de una misma boca. Ningún hombre tendrá tu humildísima elegancia, tu olor, tu manera tan sencilla de ayudarme y comprenderme. Una pérdida como la tuya justifica la demora de un sol, cabizbajo de no verte ya más marchando en su horizonte.

Quiero creer que tu soledad no siempre fue tan dura por el bien de mi propia consciencia, de lo contrario enloquecería con mucha facilidad. Tu voz será escuchada por gente muy especial y a través de estas cintas, que algún día saldrán a la luz, entrarás silenciosamente en el alma de quienes como tú van por la vida sin respuestas definitivas, compartiendo de la forma más hermosa su vasto pesar.

El proyecto de mezclar mis poemas con la música que te encantaba es el mejor homenaje que alguien me haya hecho en esta vida. Tu partida fue tan rápida, tan cruel y tortuosa que yo tuve que morir antes para poderte ayudar a cruzar a ese otro lado, al reino de lo desconocido e incierto. Te vi abrir los ojos segundos antes de irte para siempre y no hay negrura que se compare a la oscura intensidad con que tus ojos se aferraban, desesperadamente, al último resquicio de tiempo y de luz. Tu mirada se hundió en la mía como agua tranquila, despidiéndose de a pocos hasta por fin desaparecer. Anticipándote a esto, tal vez, lo último que escribiste, cuando ya no podías hablar por la dosis de cedantes, encierre el significado más profundo de tu inevitable partida: “Cuando llegue el final, yo…”

En uno de los versos de Pessoa que tan bien leíste dice que quien en vida nunca supo cómo satisfacer del todo su inmensa necesidad de afecto, muere, porque sólo convertido en “esfinge” podrá ser amado eternamente. Pues cada día, eres para mí esa esfinge invisible a quien espero darle tanto calor humano o más del que incansablemente me nació brindarte en vida.

Gracias, papá, por existir y haber sido exactamente como fuiste hasta el final. Fuiste y seguirás siendo la persona a la que he admirado y amado más en este mundo. Nunca podré agradecerle a James lo suficiente por haber puesto hoy en mis manos este equipo musical que lee casetes. Si no hubiera sido por este impulso suyo y también por su gran pasión por la música, este encuentro con tu voz, tu pasión, tus alegrías y penas, tal vez habría tardado más en acontecer o no habría sucedido nunca.

Por ti me hice poeta, porque nadie como tú me enseñó a amar con ojos sumamente inocentes la naturaleza, el hombre, y las cosas que lo rodean. Te mando el fuego contenido en cada palabra escogida en cada una de tus lecturas, para que que alumbres con éste cualquier opacidad en tu sepultura; y, a su vez, te abrigue cuando tus huesos se enfríen. Pasajero en trance siempre serás, y cuando descanses lo harás en la copa del árbol más alto.

Aquí tienes mi recuerdo y mi vida,

Lena (tu hija que hoy debido a tu voz resucitó de entre los vivos)

Nueva York, 20 de marzo de 2013


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“Crear, crear y crear”: consigna Huidobriana

 “Crear, crear y crear”: consigna Huidobriana

En medio del éxtasis en un concierto de Agalloch, [1] no puedo evitar hacerme estas preguntas: ¿Acaso no quisiera como poeta que mis lectores a la hora de leer mis poemas asciendan y desciendan por un columpio íntimo, individual, y a su vez colectivo, como el construido por las melodías desbordantes, atávicas y embriagadoras de este grupo? ¿Qué hay en la poesía que aísla y enajena y no permite esa suerte de armoniosa comunión relativamente masiva? ¿En qué momento se le perdió el respeto al género lírico y se lo hizo a un lado como si fuera aquel señor muy viejo con unas alas enormes del cuento de Gabriel García Márquez o se lo tomó como continente propicio para derramar en él lágrimas vanas, historias sin sustancia o frustraciones políticas coyunturales? ¿Cuándo se jodió la imagen? (tomando parte de la indignación de Santiago en La conversación en la Catedral).

Es desde este horizonte que pretendo vislumbrar la necesidad de repensar la importancia de la imagen y en particular de la metáfora por ser menos frecuente en la poesía de mis coetáneos [2]. A continuación determino qué es lo que entiendo por imagen y para ello me valdré de la definición alcanzada por Octavio Paz en El Arco y la lira:

 Toda forma verbal, frase o conjunto de frases, que el poeta dice y que unidas componen un poema.  Estas expresiones verbales han sido calificadas por la retórica y se llaman comparaciones, símiles,  metáforas, juegos de palabras, paronomasias, símbolos, alegorías, mitos, fábulas, etc. Cada imagen  -o cada poema hecho de imágenes- contiene muchos significados contrarios o dispares, a los queabarca o reconcilia sin suprimirlos. (…) La imagen es cifra de la condición humana. (98)

En la actualidad es muy común leer reseñas sobre textos narrativos, de buena o mala calidad. Lo mismo sucede con el cine, hay una crítica favorable o desfavorable. Pero, ¿qué sucede con la crítica que se aproxima a un texto lírico contemporáneo para analizar la profundidad o la amalgama auténtica de sus imágenes? Desde hace ya varios años, soy testigo de cómo un análisis puramente biográfico, cultural o de género va poco a poco imponiéndose a un estudio primordialmente textual. Sobre todo en Nueva York, cuando se trata de acercarse a un texto lírico contemporáneo, es muy común observar cómo antes de resaltar la estética particular de cada poeta, se lo subsume en el saco gigantesco de su nacionalidad u orientación sexual, como si los orígenes o las tendencias sexuales garantizaran un nexo sólido entre diversas propuestas estéticas. Lo cual no me parece desacertado per se, pero ¿acaso es lo único o lo más relevante? ¿Acaso Borges es un buen poeta porque es de Argentina y no por la visión genuina del espacio y el tiempo que nos presenta en sus poemas?

Es de carácter urgente repensar la metáfora como una de las figuras literarias de mayor libertad poética-especialmente a partir de la vanguardia- ya que tal vez a falta de ella o por causa de su uso tornado en facilismo ornamental en ciertos textos líricos, o por un desequilibrio abismal entre forma y fondo, la crítica literaria haya tenido que valerse de recursos extra literarios para armar un sólido cuerpo argumentativo alrededor de aquellos. Como creadora y lectora, un texto crítico de este tipo me aleja de la lírica de mis pares porque en vez de desarrollar aún más mi inquietud creadora, me demuestra poco a poco que la lectura y experiencia poética van en vías de extinción, porque la imagen siempre es lo de menos. No obstante, como Paz, me veo en la necesidad de recordar su importancia fundamental en el ejercicio poético:

la imagen no explica: invita a recrearla y, literalmente, a revivirla. La imagentrasmuta al hombre y lo convierte a su vez en imagen, esto es, en espacio donde los contrarios se funden. Y el hombre mismo, desgarrado desde el nacer, se reconcilia consigo cuando se hace otro. (113)

Así, el crítico que se enfrenta a una poesía instaladora de imágenes auténticas, al igual que el poeta que las configura, es un creador más, un enamorado de la sensación que ha estampado en él determinado poema o poemario, y su labor debiera consistir en representar de mil formas, es decir recrear, ese momento primero de embelesamiento, y presentarlo una y otra vez ante los hambrientos lectores que muchas veces gracias a una reseña poética espléndida enrumban ellos mismos como futuros poetas o críticos literarios. Ese fue mi caso, por ejemplo, gracias a mi maestro Luis Jaime Cisneros que en la PUCP, me enseñó que “decir” no es solo emitir sonidos con sentido sino también o principalmente “cometer”, es decir, nunca perder de vista la sensibilidad e imaginación que habitan lo que interpretamos y lo que creamos literariamente.

Lena Retamoso.


[1]una banda estadounidense de Folk/Doom metal formada en 1995 en Portland, Oregón.

[2] al menos eso es lo que observo en algunos recitales a los que he asistido.