El túnel
octubre 22, 2007
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Los atisbos del inconsciente son los pedazos de un corazón roto y cada vez más inhallable.
La ventana, la mujer y el mar del cuadro debieron vivir únicamente en Castel.
Castel, tu amor siempre fue de sombras.
María estaba demasiado viva para volar pegada a tus alas.
La contemplación de ella era otra, giraba; la tuya nunca dejó de ser estática.
Castel:
Nada más allá que su propia sombra el hombre estanca.
6 de febrero de 1999.
(Unas líneas que escribí al terminar de leer por primera vez esta obra extraordinaria.)
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