«pienso en tu sexo» (tomado del priver verso de Trilce XIII)

pienso en tu sexo
y como una canción fraguada
en el golpe mutuo de los vientres
mi lengua emite una palabra
demasiado estruendosa para el silencio
demasiado queda para el grito

pienso en tu sexo

pienso en tu sexo
y mis labios
son orillas húmedas
con sed de tu largo y ardoroso navío

pienso en tu sexo
y mi cara es una caverna
donde solo cabe tu voz
incrustada en la mía

pienso en tu sexo
y mis manos son vulvas ansiosas
alrededor de su fulgurante materia

pienso en tu sexo
y mis ojos son óleos
donde el fragor de tu pene
se despeña

pienso en tu sexo
y su olor a pasto húmedo
sellado por una jauría de pétalos

pienso en tu sexo
y sus aguas inconducentes
su disfraz de invisible gusano

pienso en tu sexo

y la almohada
las sábanas
la cama

cuidadosamente
tienden sobre mi cuerpo angustiado
el velo de la noche
y su inseparable amante

el sueño

23 de octubre de 2008.
LRRU.

Poesía

La poesía es una presencia siniestra,
algo así como el amor enfermizo e imposible
entre el olvido y el recuerdo.

Escrito hoy después de mi visita al Central Park

mientras te miraba
sólo podía pensar en:
con una palabra
o al menos un gesto
ofrecerte
el júbilo de los colores
empozado en las hojas
y su reflejo momentáneo
irrumpiendo
en la continua palidez
de nuestros ojos incrédulos

En el mes dedicado a Vallejo…un homenaje mínimo…escrito a inicios de año

Voy a hablar de la esperanza—dijiste, Vallejo, pero ella sigue lejana, como una montaña de aire que no escalo.

Octubre, mes de procesiones,
De sollozos, de humaredas
Donde en una esquina
Dos labios que se odiarán,
Sin decirse nada, se besan

Octubre,
Mes de ayuno y largas caminatas absurdas,
Aún eres un dios que no ha muerto,
Una flor que todavía se jacta de su olor y sus pétalos

Octubre,
Pecho abierto por donde el recuerdo
Desgrana sus días
Y el olvido sepulta ciertas horas

Octubre,
Tierra decapitada
Por un fuego cuyas cenizas le huyen,
Vagones vacíos
Donde el de al lado es menos visible que un fantasma

Octubre,
Tiempo en que el azar lanza púas y látigos

Octubre,
Tiempo en que la vida
No es sino un deseo prístino
Antes de desvanecerse

Octubre, octubre,
Tu nombre es cárcel que oprime las sienes
Y constriñe las ansias
Tu nombre,
Patio repleto de osadas espuelas
Donde una caricia
Es más tenue que la seda
Y más feroz que un esporádico disparo

Octubre, el bosque ya duerme,
La ciudad está bañada en lágrimas nuevas,

Ojalá no despiertes
Y que tu tiempo, tus días, tus minutos, tus horas,
Se diluyan lentamente
Hasta sucumbir en la memoria

la madrugada del ocho de octubre…

Después de escuchar en vivo a Okkervil River, antecedido por Black Joe Lewis and The Honeybears, mi ser sobresaltado solo atinó a verter estos sencillos versos. Es curioso, pero muchas veces, emociones furibundas suelen despertar agitaciones internas sumamente sosegadas.

cuando se frota
una
contra la otra
piedra
no se hace el fuego
el golpe
o el dolor
apenas un surco
una gruta mínima
donde queda diseminado
el estertor de un recuerdo