«Las falsas actitudes del agua»

En el breve período que estuve en Lima, tuve la oportunidad de conocer a Andrea Cabel en la Feria del libro. Ella acababa de reeditar su poemario "Las falsas actitudes del agua", y el título de este me llamó mucho la atención. Entonces, decidí leerlo.

El texto abre con una cita de Lewis Carroll que nos transporta directamente al terreno de la imaginación y a su intento de explicarse lo que nuestra razón o lógica veladamente le plantean. Esta atmósfera es la que predomina en el poemario y la que marca el ritmo de la mayoría de los poemas con pausas entrecortadas, como si cada verso golpeara e hiciera nacer al que le sigue, como si lo obligara a correr también con él, a fluir serena o estrepitosamente más que con la naturalidad del agua con el sigilo que desplaza a la serpiente en acecho.

Si bien, como en casi todo primer poemario, la voz del poeta es equiparable a un planeta en ciernes, con inevitables parajes baldíos y aún carentes de una frondosidad fidedigna, celebro en Andrea Cabel la voluntad de explorar y explotar su vena poética, y haber dado nacimiento a un poema compacto y notable como "s/t", del cual cito unos versos: "tu olor es el de un ave cuando nace. el olor del aire del mundo (…) tu olor es la sustancia, la mancha en el cuerpo herido…"

Desde Nueva York, Andrea, saludos y espero que todo salga bien, mañana, en la presentación de tu libro.

De voces y ramas

¿Por qué la voz no es como una tercera mano?
Quisiera que mis palabras hablen de mí
para no hablar más de ellas.

Siempre estamos llevando nuevas ramitas
al interminable nido de estar juntos.

Impresiones nocturnas (Avenida Corrientes)

La noche se ha hecho para mí. El color gris de la madrugada se extiende como velo de novia, listo para ser levantado y puesto a un lado del camino.

La gente exhibe su diferencia en la oscuridad porque ella todo lo asemeja y acerca.

El día viene lento, como melodía presagiada; la noche, en cambio, es repentina, tortuosa, de armonías que se entrecruzan y se baten las unas a las otras.

Amo tanto la muerte

Amo tanto la muerte
que no quiero morir
para seguir anhelándola.

—Inspirado en "El ocaso del pensamiento" de Ciorán

Sobre Héroes y Tumbas

 

Parque Lezama o morada de almas solitarias,
de pies que transcurren sin que los acompañe la mente
de quien anda.

Parque Lezama o habitación de amores antiguos,
de quejidos milenarios abriéndose bocas a lo largo
de los troncos.

Parque Lezama o caricia fugitiva encarnada
en el inquietante vagabundeo
de los gatos.

Parque Lezama, escondite de bancas y estatuas roídas
por el tiempo y el olvido.