Cuarentena

Últimamente tengo la mente en blanco, no sé si sea a causa del terrible invierno que ya ha empezado a roer el poco calor que entibia mi cuerpo o de una repentina abulia por mi particular existencia. Cuando esto sucede, suelo abrir el caótico archivo de mis poemas (la mayoría de ellos en su versión manuscrita) y ver si entre todos los que, por alguna u otra razón, confiné a una ominosa cuarentena- bajo el rótulo de "incompletos" o "impublicables"- hay todavía alguno que pueda rescatar del fluir natural del olvido. Este es uno de ellos, que terminé de escribir el 22 de octubre de 2006:

Nuestro amor fue como el de las esferas

Suspensos en el aire

A millones de años luz

Cada uno en su cóncava esquina

Espera el tiempo y su implacable hacha roja

Como un oído gigantesco

Vampiro del grito de la muerte

Sucumbiendo

Deshaciéndose

Con montículos de sangre clara a lo lejos

¿Qué es la distancia?

¿Qué es la distancia?
La palabra que falta,
la rosa despojada de su perfume,
el tiempo que demora una hoja mecida por el viento
en detenerse,
y que alguien la recoja,
la acaricie, la contemple
y la abandone de nuevo.

                                                                               A César Vallejo
                                                                               (a los 69 años de su muerte)
El olor de las flores
El olor de tu pelo distendiéndose
El olor de tus muslos
De tu cuello
El olor a llanto de cenicero
El olor de la morada negra que ahora te cubre
El olor de tus ojos enquistados en una última imagen: Me voy a España, a España
El olor alto de ramas desperezándose
El olor de tus manos cuyos dedos son briznas de un atardecer desierto
El olor inextinguible de nubes convulsas
El olor de tu cuerpo desnudo en esta sala de paredes nunca antes vistas ni sentidas
En medio de estos perfumes que jamás hospedó tu aliento
Y estos rostros que fueron, sin saberlo,
También, espejos del tuyo
El olor de tu piel que ya es una con el viento
El olor lánguido
Mohoso
Vacío
De tus venas
De tus dientes
Del escalofrío tensando repentinas contorsiones de tu puño y de tu espalda

Bufanda aérea,
Calor sin forma ni sustancia
Ausencia irremediable,
Humedezco mis labios en tu albañal de congojas,
En los maderos curvados de tu beso
En tu testar las islas
En tus voluntarios muertos llenos de mundo
E intacta
Tu sangre
En mi lengua insípida
Se redime

Cómo serán tus noches

cómo serán tus noches
embarcadas al sueño
desfilando su aroma en tu frente
apresando el recuerdo
desmayado
en el gélido corredor
del olvido

cómo serán tus noches
cúmulo de astros
en una interminable ronda

abiertas
estériles
                             cómo serán tus noches

sustanciosas
                   alas de murciélago

insomnio y ahogos latentes
rocíos desollados por el viento

cómo serán tus noches
si cierras los ojos
y tu pupila no duerme
y tus párpados
son sábanas
invisibles

cómo serán tus noches
que de tanto pensarlas
me ha resbalado
un carbón candente
de la boca

Pedido

Debido a que algunos compañeros de clase y amigos han mostrado interés en mi primer poemario, Milagros de ausencia (2002), recientemente, y como ya no tengo ejemplares que ofrecerles, voy a colgar un par de poemas aquí, así se hacen, al menos una idea. También aprovecho la ocasión para compartir con ustedes la publicación de mi segundo poemario, Blanco es el sueño de la noche, que será presentado en la Feria del libro Ricardo Palma en Noviembre del presente año.

Te has quebrado

                        

                    fija

como el sueño

en las manos.

            Y las manos

            no son.

            Solo el árbol

            lleno

            en nuestras bocas