«…las futuras Marías…rumbo a otra aurora/ deambularán temblando/ sin saber por qué se apuran…»
Letra: Horacio Ferrer
Música: Astor Piazzolla
«…las futuras Marías…rumbo a otra aurora/ deambularán temblando/ sin saber por qué se apuran…»
Letra: Horacio Ferrer
Música: Astor Piazzolla
No hay nada más cercano al proceso de creación artística que los movimientos abruptos y sincopados del vocalista de la magnífica banda Joy Division. Mientras observaba este video me parecía que Ian, al tratar de expulsar la fuerza que lo apresara desde dentro, no lograba más que evidenciarla a través de la conmoción o trance momentáneo en el que entraba su cuerpo, debido acaso a una sensibilidad extremadamente privilegiada.
Mi canción favorita de «Unknown pleasures» (1979) es la última: «I remember nothing» cuyo video también podrán encontrar en youtube. No lo colgué porque está incompleto, pero no por ello deja de ser una versión hermosa. En general me gustan todas las canciones de este álbum. Si no lo han escuchado todavía, se los recomiendo encarecidamente.
Al escuchar la compilación que hiceron en 1995, «Permanent», igualmente, sucumbí a su belleza sonora. Mi canción predilecta de este álbum es «Atmosphere», que si tuviera que escoger entre las otras, que son excelentes, sería la número uno, ya que captura en un cien por ciento la esencia de la banda. La voz de Ian Curtis aquí es una oquedad oscura que no termina de expandirse y el sonido de la guitarra junto a los golpes cortos pero precisos del bajo y al lado del electrónico producen una ambientación musical única, como si estuvíéramos presenciando el brillo que sobreviene a la muerte de las estrellas.
Cada una de las canciones que he escuchado de esta banda, y todavía me falta escuchar el «Closer», han sido instantes de goce puro. Y, pecando aquí de poca modestia, podría decir que lo que me deja su música es, lo que hace ya un buen tiempo escribí (como verso de uno de mis poemas), un roce que solo sabe nacer.
Esta canción pertenece al album «I am a bird now» (2005). La voz de Antony y Boy George, en diálogo con el piano, la batería, la guitarra y el violín, son una sinfonía de agujas, cada una resaltando por la sutileza de sus indómitas punzadas.
Escuchando a Debussy y a Ravel, llegué a César Franck, compositor y organista de origen belga. Esta pieza es magistral. El violín y el piano dan la sensación de estar devorándose el uno al otro: el violín lo roe, dulce o tumultuosamente, y el piano a este, lo consume y lo adormece para luego clavarle, de modo intempestivo, cada uno de sus dientes.
Si le pudiera poner un nombre a esta canción sería: el baile de las lunáticas pelotas!