Poema inédito

¿dónde colgar los ojos cuando los objetos rechazan la mirada?
¿adónde retirarlos cuando el rostro no los siente?
¿dónde esconderlos cuando la luz es la misma
y ellos solo quieren oscuridad?
¿dónde tenderles una trampa
y robarles sus atesoradas imágenes?
¿dónde asfixiarlos y succionarles uno a uno
sus arrebatados colores?
¿dónde reubicarlos para no mirar de frente,
ni de espaldas, ni de costado?
¿dónde despertar sin que el pensamiento sea el primero en asomarse al día
y con su enajenada vehemencia empuje el natural descanso de los párpados y las pestañas?)
¿dónde exprimir el dolor cuando las lágrimas se atragantan antes de llegar a su precipitado destino?)
¿dónde hallarles una mirada lo suficientemente fuerte para que los anegue en ella?)
¿dónde mandar a hacerles cierres que los confinen a abrirse por dentro?

¿dónde está esa noche baja, negra,
sombría, rebosante de zancudos y grillos
donde mis ojos solían abrirse
para ser absorbidos, enteramente,
por ella?

¿dónde está esa luna menguante,
lejanísima, orlada de amarillo y azul,
donde, desesperados, mis ojos
iban a vaciar su entristecida visión?

¿dónde, dónde, adónde?-le preguntaba
un hombre a su cerillo,
antes de ahogar su pequeño ardor
entre tres de sus dedos

Lectura de “Piedra sobre una isla que se hunde” de mi segundo poemario “Blanco es el sueño de la noche” (2008).

Lectura de “Piedra sobre una isla que se hunde” de mi segundo poemario “Blanco es el sueño de la noche” (2008).

 

Recital poético en Monte Albán, acompañada de otras poetas, en el décimo octavo encuentro del país de las nubes que se llevó acabo en noviembre de 2010 en Oaxaca-México.El poema que estoy leyendo pertenece a mi poemario “Milagros de ausencia” publicado en Lima, en el 2002. El poema no tiene título.

Oh, Billie, Billie, qué privilegiada me siento al inaugurar esta nueva página con tu voz y tu exquisita presencia.

Mi poema es cansancio

 
mi poema es cansancio
 
cansancio de estar despierto hasta en el sueño
 
de arrastrar los días sin sentirles el peso ni el comienzo
 
de saciar el hambre sin tiempo  sin asombro
 
de pensar como quien entrena una secuencia infinita de bostezos
 
de darle voz a un silencio ancestral que solo aspira a diluirse
 
de hacer el amor sintiendo que el amor se deshizo y hay que untarle una y otra vez sus pródigas membranas
 
 
 
mi poema es cansancio porque mi cuerpo es palabra que nadie exhuma
 
mi palabra        sílaba extraviada en la mandíbula de un fósil
 
mi sílaba          manantial de letras ciegas o a tientas
 
                             reposando
 
                       
 
                            desparramándose
 
                       
 
                            en los oídos invisibles
 
                            de una hoja en blanco