En las calles oaxaqueñas. Noviembre 2010.
¿dónde colgar los ojos cuando los objetos rechazan la mirada?
¿adónde retirarlos cuando el rostro no los siente?
¿dónde esconderlos cuando la luz es la misma
y ellos solo quieren oscuridad?
¿dónde tenderles una trampa
y robarles sus atesoradas imágenes?
¿dónde asfixiarlos y succionarles uno a uno
sus arrebatados colores?
¿dónde reubicarlos para no mirar de frente,
ni de espaldas, ni de costado?
¿dónde despertar sin que el pensamiento sea el primero en asomarse al día
y con su enajenada vehemencia empuje el natural descanso de los párpados y las pestañas?)
¿dónde exprimir el dolor cuando las lágrimas se atragantan antes de llegar a su precipitado destino?)
¿dónde hallarles una mirada lo suficientemente fuerte para que los anegue en ella?)
¿dónde mandar a hacerles cierres que los confinen a abrirse por dentro?
¿dónde está esa noche baja, negra,
sombría, rebosante de zancudos y grillos
donde mis ojos solían abrirse
para ser absorbidos, enteramente,
por ella?
¿dónde está esa luna menguante,
lejanísima, orlada de amarillo y azul,
donde, desesperados, mis ojos
iban a vaciar su entristecida visión?
¿dónde, dónde, adónde?-le preguntaba
un hombre a su cerillo,
antes de ahogar su pequeño ardor
entre tres de sus dedos
Lectura de “Piedra sobre una isla que se hunde” de mi segundo poemario “Blanco es el sueño de la noche” (2008).
Recital poético en Monte Albán, acompañada de otras poetas, en el décimo octavo encuentro del país de las nubes que se llevó acabo en noviembre de 2010 en Oaxaca-México.El poema que estoy leyendo pertenece a mi poemario “Milagros de ausencia” publicado en Lima, en el 2002. El poema no tiene título.
Oh, Billie, Billie, qué privilegiada me siento al inaugurar esta nueva página con tu voz y tu exquisita presencia.