Archivo
Poema
Líneas
Recojo líneas
En tus manos líneas
En tu espalda líneas
En tu cara más líneas
En tus ojos
Una oscuridad hecha de líneas
En tu cuerpo
Fuego de líneas
Transparencia de líneas
Tu figura huele a línea a punto de abandonar esta hoja
En tu cintura una quietud de líneas
Tu gesto, conmoción de líneas
Tu adiós
Basquiat, Pollock y yo
ebria,
Frente a tu ataúd
Desenterrando
Enmarañada en más y más líneas
Tu intacta e insoluble permanencia
Hoja inmóvil
Hoja inmóvil
Finges,
Jamás les darás a mis palabras
El rostro exacto de su agonía.
Tu blancura es ciega y movediza
La noche encoge sus piernas
Mientras el atardecer
Se desprende
De mis mejillas
Como baba misteriosa
Los oídos de Eco
Lamiendo el pulso de mis ojos
Hoja inmóvil
Finges,
Eres tú quien empuña
El sueño afable contra mis dedos
Eres tú quien me ama
Cosiendo el dolor que aún me falta
El vuelo interrumpido
En la herida oculta de una paloma
Hoja inmóvil
Ósea textura
Apenas yo
Grillo
Infame
En la noche oscura de tu boca
Este poema en particular es muy especial para mí porque lo empecé a hilvanar la penúltima noche en que vi aún vivo a mi padre. Hoy 25 de julio de 2012 ya ha pasado más de un mes de su fallecimiento y no hay nada en el mundo que aparte de mí la terrible orfandad de la que soy presa. Su voz, su abrazo, su mirada, su exquisito sentido del humor viajan conmigo como paraguas invisibles bajo los cuales me protejo ante la crueldad y mezquindad de la mayoría de los seres que habitan este planeta. Padre, una palabra o gesto tuyo bastarían para sanarme.
Poema que nació en mi modesta oficina en City College
hoy me acurrucaría bajo una amplia tarantela de ávidos gusanos
les dejaría zanjar mis poros y agujerear mis órganos intactos
hoy a un cuarto para las cinco de la tarde comprendería
el áspero perfume de la rosa hundida en mi garganta
la falsa suavidad de sus pétalos simétricos
el veneno espeso de su polen
al levantar la mirada, observaría
el hipnótico ser y seguir siendo de los pájaros en círculos y en vuelos
y me sentiría tan pequeño, tan ridículo
que estar de pie me haría desfallecer
hoy el sol quedó atrapado entre su ardor y la majestuosa noción de sí mismo
me lo dice el amarillo pálido de su lento adiós
secuestrando en su famélica luz
las alturas y los grises de imponentes rascacielos
cruza una voz
desnuda de labios y de cuerpo
un hombre yace a orillas del mar
minuciosamente
unas gaviotas observan sus despojos
y en cada voraz picotazo
van dando fin
al menudo y mortal escenario de los sueños
“si el bien perdido es lo ganado/mis posesiones son incalculables”
Este poema es algo así como una suma de trágicas sentencias. Uno de los mejores que he leído de esta excelente poeta.
Epígrafe apátrida
hay heridas que las abre el propio cuerpo
heridas que solo cierran si hay otra más próxima
Una modesta elegía para un ser que ayer 21 de agosto partió y a quien quise mucho.
Elegía a Nelly Narro YonPak:
una bala invisible
veo
partir tu pecho
entre tus carnes
el espejo ansioso
de proyectar
el gesto último
de tus ojos bien abiertos
no estuve allí,
no estoy,
y así será siempre
las puertas de mi casa
jamás serán las mismas
les faltará el apremio
de la ternura
tantas veces te oí
de lejos
sin poder acercarme
nunca lo suficiente
debí haber fusilado tanto silencio malsano
debí haber corrido a tiempo a enjugar
lágrimas solitariamente engullidas
Nueva York me carcome esta noche
con dientes afilándose en una ausencia
que ya no mudará de estado
Nelly,
te quedarás
así no quieras
en el olor
en el sabor
en el recinto de este añejo paladar
donde a la hora de tu partida
le invade
una nostalgia
grave
inusual
la imagen de unas manos afanosísimas
tratando de expulsar el dolor de mi cabeza
cuando era yo
quien tendría que haberte masajeado el alma
una y mil veces,
a ti, jinete incólume
del mundo y sus punzantes días inertes
antes de decirte adiós,
Nelly, mujer, gordilla,
levanto ante ti mi sollozo
de horas mutuas
sentadas en el ágape
de un hondo cariño
y bebo,
en nombre
de tu voz
diluida bajo la tierra,
en nombre de la dicha
desprendida de bailes esporádicos,
en nombre del amor
que viviste
sin darle la espalda
un segundo
a su fatídica guadaña
Lectura de mis poemas “Un beso” y “Carta de un poema abandonado”.
Escrito el 22 de mayo del 2007.
La noche se ha hecho para mí. El color gris de la madrugada se extiende como velo de novia, listo a ser levantado y puesto a un lado del camino. La gente exhibe su diferencia en la oscuridad porque ésta todo lo asemeja y acerca.
El día viene lento, como melodía presagiada; la noche en cambio,es repentina, tortuosa, de armonías que se entrecruzan y se baten las unas con las otras.
La noche es cuna de astros cansados de ser luminosos.
Leyendo “Una luz” de mi segundo poemario Blanco es el sueño de la noche (2008)
Recital realizado en la librería Barco de papel, situada en Queens, el 22 de julio de 2011.

